viernes, 28 de diciembre de 2012

A mi hermana Ana.

Era una noche de primavera
cuando a la puerta ella llamó,
todos en torno a la primera,
viendo Ironside en televisión.

Tras breves dudas y discusiones
de si podía esperar o no,
nos invadieron mil emociones
y aquella serie nunca acabó.

La canastilla como equipaje,
y en el seiscientos de conductor,
nos fuimos raudos en un viaje
cuyo destino era el amor.

Pasó la noche, y el nuevo día
de un jueves trece, ella nació,
tan poca cosa, pero muy viva,
nada más verla nos cautivó.

Desde el principio la más querida,
la más mimada, depositoria de un gran amor,
tan vivaracha, tan atrevida,
nada resiste su gran tesón.

Pasan los días, pasan los años,
aquella niña se hace mayor,
su simpatía, su dulce encanto,
sigue llenando mi corazón.

Quiero decirte con estos versos
que brotan solos de mi interior,
que sigues siendo aquella niña,
mi hermana chica, que con tu risa,
alegras siempre cualquier rincón.

A Juan en su jubilacion.

Laborioso, responsable,
atento, muy servicial,
trabajador incansable,
eficiente, eficaz.

Con las personas, amable,
esposo y padre ejemplar,
con los niños adorable,
así es nuestro amigo Juan.

Conserje de nuestro cole,
mas que conserje, un igual,
pues es persona tan noble
que a todos quiere agradar.

Hoy queremos celebrar
junto a tus seres queridos
que dejas de trabajar,
descanso bien merecido.

Que te jubilas, te vas
con tu familia y amigos
a descansar y gozar
después del deber cumplido.

Felicidades a Juan
de padres y profesores,
de alumnos y personal,
de pequeños y mayores
del cole, que fue tu hogar.




domingo, 23 de diciembre de 2012

A mi hermano.

Contar un amor de hermano
difícil tarea la mía
pues se escapan de mis manos
sensaciones ya vividas.

Sensaciones de nostalgia,
sensaciones de alegría,
pues siendo el mayor, te marca,
te conviertes en un guía.

De pequeño te sublevas,
no puedes moverte solo,
ya de mayor recuerdas
aquellos momentos bellos.

Con tu hermano de coleta,
jugador y vigía a un tiempo,
evitando con presteza
travesuras y diabluras del momento.

Después tu mejor amigo,
compartiendo confidencias y secretos,
compañero de vivencias y destinos,
entregado y servicial, siempre dispuesto.

A ti mi hermano te digo,
lo orgulloso que me siento
de tenerte como hermano,
de contar con tu cariño.




Compañero, amigo.

Sorda se queda la escuela,
triste la chiquillería,
mudas pizarras, libretas,
solos sin tu compañía.

Grises se ciernen las tardes,
plúmbeos se tornan los días,
nietos, abuelos y padres
sienten quedar sin su guía.

Sienten pero están alegres,
tristes y con alegría
hoy todos vienen a verte
todos te quieren, te admiran.

Alegres hoy se reúnen
los que fueron en su día
tus alumnos, receptores
de enseñanzas compartidas.

Toda una vida con ellos,
siempre la escuela en tu vida,
sueños, consejos, empeños,
muchas promesas cumplidas.

Quiero sumar hoy mi voz
para decir cuanto admiro
al maestro, al director,
al compañero, al amigo.



jueves, 20 de diciembre de 2012

A mi madre en su 80 cumpleaños.

Cuando pienso en las cosas hermosas,
cuando observo en detalle una flor,
nada puede alcanzar tu belleza,
tu cariño, tu entrega, tu amor.

Cuando sueño contigo a mi lado,
cuando veo pasar mi niñez,
los recuerdos que ocupan mi espacio,
tú los llenas, inundas mi ser.

Cuando enfermo me diste la mano,
cuando alegre sentí tu querer,
como el centro del género humano
me sentía contigo crecer.

Hoy me pongo a escribir estos versos,
hoy repaso en silencio el ayer,
el motivo que cumples más años
es la excusa que quise tener.

Solo una madre quiere a uno tanto,
solo una madre muere por ti,
por eso digo, por eso canto:
¡Tengo a mi madre! ¡Soy muy feliz!



Pajarillos.

El murmullo del agua recorre mi cuerpo
cuando pienso y evoco las plantas en flor,
los momentos vividos, sucesos, recuerdos,
me inundan, rebosan, me hablan de amor.

La emoción que me embarga explota en mi pecho,
cascadas furiosas rezuman mi piel,
la nostalgia florece en mi pensamiento,
se convierte en presencia queriendo volver.

Pajarillos que trinan alegran los cielos,
con sus alas abiertas parecen bailar,
canciones que avivan mis sentimientos,
me colman, me sacian, me llenan de paz.

Como en una nube de pronto me encuentro
sin apenas peso que pueda frenar
el ascenso suave que siente mi cuerpo
cuando muy adentro los oigo cantar.

Casi sin notarlo estoy junto a ellos,
mis brazos abiertos queriendo abrazar,
sentir sus caricias, sus mimos, sus besos,
notar su presencia, vivir su verdad.

Dulces pajarillos que cantáis contentos,
dejar que a vosotros me una al compás,
que sienta el embrujo de estos momentos,
que llene mi alma con vuestro trinar. 




miércoles, 19 de diciembre de 2012

A mi padre.

Recuerdo bien esa hora,
recuerdo bien ese día
cuando llamas, cuando imploras
por el ser que más quería.

¡Qué incrédulo que fui!
La noticia me dolía.
Confirmaste mi sentir,
enterraste mi alegría.

Con el viento navegué
por la mar alborotada,
esperando no se que...,
un milagro, tu llamada.

Cuando al puerto me llevó
el velero, tras la calma,
el rescoldo sentí yo
de la lumbre que se apaga.

Desde lejos lo observé,
ya mas cerca lo tocaba.
El calor que aún noté,
como el día, terminaba.

Después vino lo peor,
los reencuentros, las palabras,
las esperas, el dolor,
los recuerdos, las nostalgias.

Y pasaron sin cesar
las secuencias de la vida,
las alegres, las demás,
una a una, muy seguidas.

Secuencias de la niñez,
estampas del día a día
que se agolpan por doquier
inundando mi agonía.

También vinieron a mi
sensaciones ya dormidas
que me hacen ser feliz
aun teniendo el alma herida.

Aunque el tiempo ya pasó,
aunque él todo lo calma,
los momentos del adiós

 me llenan de pena el alma.