Generoso, desprendido, acogedor,
bondadoso, tolerante, servicial,
son las notas que describen sin pudor
la figura de mi hermano en general.
De sus padres fue la honra y el honor
el motor de su círculo vital
la constancia y el estímulo impulsor
en la forja de su propia identidad.
Como hermano, no concibo otro mejor
en su ansia de ayudar a los demás,
por su entrega, altruismo y pundonor
como sello que refleja su bondad.
Por sus hijas tiene y siente adoración,
para ellas quiere ser la inmensidad,
su constancia, sacrificio y devoción,
los pilares que sostienen su verdad.
Hoy venimos todos juntos en tu honor
a cantarte alegremente y celebrar
que tu vida laboral ya se acabó
y que ahora... ¡A vivir y disfrutar!
Como cuenta la leyenda, y con razón,
si una historia desarrolla un buen final
es que hubo en el comienzo un sembrador
que con mimo la semilla supo echar.
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