Cuéntame estrellas cariño,
dijo el galán a su nena,,
mientras le toca con mimo
su cabellera morena.
Venta a la playa conmigo,
cuenta los granos de arena,
vete pensando el motivo
de tan extraña quimera.
No puedo contar estrellas
ni esos granitos finos,
dijo enojándose ella
con su semblante mohíno.
Como contar no has podido
ni lo del mar ni la estrella,
voy a decirte al oído
cuanto te amo, doncella.
Ni las estrellas del cielo,
ni los montones de arena,
pueden medir lo que siento
por mi cosita tan bella.
Ni las espigas de trigo,
ni la tormenta violenta,
pueden medir cuando digo
¡Como te quiero, pequeña!
No hay nada que mi amor mida,
no hay nada que mi amor cuente,
solo te entrego mi vida
hasta que llegue mi muerte.