martes, 29 de julio de 2014

Cuéntame estrellas...

 
Cuéntame estrellas cariño,
dijo el galán a su nena,,
mientras le toca con mimo
su cabellera morena.

Venta a la playa conmigo,
cuenta los granos de arena,
vete pensando el motivo
de tan extraña quimera.

No puedo contar estrellas
ni esos granitos finos,
dijo enojándose ella
con su semblante mohíno.

Como contar no has podido
ni lo del mar ni la estrella,
voy a decirte al oído
cuanto te amo, doncella.

Ni las estrellas del cielo,
ni los montones de arena,
pueden medir lo que siento
por mi cosita tan bella.

Ni las espigas de trigo,
ni la tormenta violenta,
pueden medir cuando digo
¡Como te quiero, pequeña!

No hay nada que mi amor mida,
no hay nada que mi amor cuente,
solo te entrego mi vida
hasta que llegue mi muerte.



lunes, 14 de julio de 2014

A mi madre.

Sensaciones placenteras y agradables,
sensaciones como nunca las sentí,
me producen los recuerdos de mi madre
cuando evoco su presencia junto a mi.

Navegando por los mares de mi infancia,
cual marino en velero bergantín,
el estado el bajel deja constancia
de la grata travesía que sufrí.

Para todos su belleza y simpatía,
morenaza de belleza sin igual,
sus canciones me acompañan cada día
con su trino de sonido angelical.

Forjadora de proyectos imposibles,
impulsora de misiones a lograr,
buena esposa, abnegada, apacible,
por sus padres renunció a su libertad.

Hacendosa, laboriosa, detallista,
de sus manos todo surge sin rival,
cocinera, tejedora, administra...
el milagro de los peces y del pan.

Junto a ella me levanto cada día,
de sus manos sus caricias y su paz,
con cariño me reviste de alegría,
su desvelo, el sosiego del hogar.

Mas que madre, confidente, accionista,
compartiendo decisiones a tratar,
compañera de veladas intimistas,
propulsora de la vida familiar.

Hoy le canto a mi madre con cariño,
hoy evoco a mi madre con amor,
hoy le digo como entonces, cuando niño,
que la quiero con locura, con pasión.






martes, 8 de julio de 2014

Anoche de madrugada.

Anoche de madrugada,
mientras la lluvia caía,
un gran placer me invadía
porque de ti me acordaba.

El ruido que producía
cuando con fuerza pegaba
en sonido se trocaba
y tu voz reconocía.

El agua que salpicaba
y los cristales cubría,
en mis sueños me decía
que de tu amor me inundaba.

¡Vaya olor que desprendía
la pradera remojada!
Tu perfume me evocaba,
en mis brazos te tenía.

Cuando al fin me levantaba
y el paisaje yo veía,
el recuerdo me traía
de tu cara dibujada.

¡Que bienestar yo sentía!
¡Que sensación me embargaba!
Con dulzura te abrazaba,
con pasión te seducía.