Sensaciones placenteras y agradables,
sensaciones como nunca las sentí,
me producen los recuerdos de mi madre
cuando evoco su presencia junto a mi.
Navegando por los mares de mi infancia,
cual marino en velero bergantín,
el estado el bajel deja constancia
de la grata travesía que sufrí.
Para todos su belleza y simpatía,
morenaza de belleza sin igual,
sus canciones me acompañan cada día
con su trino de sonido angelical.
Forjadora de proyectos imposibles,
impulsora de misiones a lograr,
buena esposa, abnegada, apacible,
por sus padres renunció a su libertad.
Hacendosa, laboriosa, detallista,
de sus manos todo surge sin rival,
cocinera, tejedora, administra...
el milagro de los peces y del pan.
Junto a ella me levanto cada día,
de sus manos sus caricias y su paz,
con cariño me reviste de alegría,
su desvelo, el sosiego del hogar.
Mas que madre, confidente, accionista,
compartiendo decisiones a tratar,
compañera de veladas intimistas,
propulsora de la vida familiar.
Hoy le canto a mi madre con cariño,
hoy evoco a mi madre con amor,
hoy le digo como entonces, cuando niño,
que la quiero con locura, con pasión.
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