Anoche de madrugada,
mientras la lluvia caía,
un gran placer me invadía
porque de ti me acordaba.
El ruido que producía
cuando con fuerza pegaba
en sonido se trocaba
y tu voz reconocía.
El agua que salpicaba
y los cristales cubría,
en mis sueños me decía
que de tu amor me inundaba.
¡Vaya olor que desprendía
la pradera remojada!
Tu perfume me evocaba,
en mis brazos te tenía.
Cuando al fin me levantaba
y el paisaje yo veía,
el recuerdo me traía
de tu cara dibujada.
¡Que bienestar yo sentía!
¡Que sensación me embargaba!
Con dulzura te abrazaba,
con pasión te seducía.
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