Alcé mis ojos al cielo,
de hinojos me puse en tierra,
quería yo con este gesto
borrar miserias y ofensas.
Miserias del ser humano,
miserias que son tan viejas
que hacen que nos sintamos
cristobitas, marionetas.
Marionetas que se mueven
por impulsos de la mano
de aquellos que bien nos quieren
como ovejas en rebaño.
Sin protestas, sin reparos,
vestidos con uniforme,
cubiertos con ese manto
que sin ver se nos impone.
¿Por qué será que escuchamos
que eso no va conmigo
cuando sin ver encontramos
que otros caen en el camino?
¡Qué fácil la sumisión,
qué dificil ser rebelde,
sólo mira alrededor,
si te cuesta, lo enalteces!