viernes, 11 de enero de 2013

Que negro se cierne el día.

Que negro se cierne el día
cuando se escapa un suspiro
de impotencia, de agonía
por el ser que se ha perdido.

Cuando llega la ocasión,
cuando llega el sacrificio,
tu cuerpo rezuma amor,
te conviertes en un niño.

Y pasan en procesión,
y tu los ves con cariño,
los recuerdos del adiós
que teníamos ya dormidos.

Añoranza de esos días
que escondidos en el tiempo
importancia no tenían
si no llegan al momento.

Los desvelos, los castigos,
las protestas, los quejidos,
las prebendas y las fiestas,
todo vibra, se despierta.

Y te alteras, te rebelas,
te lamentas y preguntas:
¿Por qué no estuve con ellos
más veces que yo quisiera?

Y la vida continúa,
y la historia pasará,
llegará de nuevo el día
que también nos llorarán.




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