Si las olas del mar me salpicaran,
limpiarían a fondo mi tormento,
sacarían la luz de las tinieblas,
que corroe mi alma por momentos.
La luz de la luna que enamora,
la luz de la estrella que me guía,
la luz de tu alma seductora,
la luz que me alumbra día tras día.
Yo que tanto presumo de mi amor,
que por ti la vida entera te daría,
no he sabido hoy darte lo mejor
del que ama, del que espera en quien confía.
Déjame que me postre hoy a tus pies,
que derrame de mis ojos el dolor,
que se calme con mis lagrimas la sed
de mi cuerpo que te llama con amor.
Que la pena que yo siento no es por mi,
y si mi alma se desgarra con furor,
es por verte hundida en tu vivir,
es por verte caída en tu dolor.
limpiarían a fondo mi tormento,
sacarían la luz de las tinieblas,
que corroe mi alma por momentos.
La luz de la luna que enamora,
la luz de la estrella que me guía,
la luz de tu alma seductora,
la luz que me alumbra día tras día.
Yo que tanto presumo de mi amor,
que por ti la vida entera te daría,
no he sabido hoy darte lo mejor
del que ama, del que espera en quien confía.
Déjame que me postre hoy a tus pies,
que derrame de mis ojos el dolor,
que se calme con mis lagrimas la sed
de mi cuerpo que te llama con amor.
Que la pena que yo siento no es por mi,
y si mi alma se desgarra con furor,
es por verte hundida en tu vivir,
es por verte caída en tu dolor.
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