Era una noche de primavera
cuando a la puerta ella llamó,
todos en torno a la primera,
viendo Ironside en televisión.
Tras breves dudas y discusiones
de si podía esperar o no,
nos invadieron mil emociones
y aquella serie nunca acabó.
La canastilla como equipaje,
y en el seiscientos de conductor,
nos fuimos raudos en un viaje
cuyo destino era el amor.
Pasó la noche, y el nuevo día
de un jueves trece, ella nació,
tan poca cosa, pero muy viva,
nada más verla nos cautivó.
Desde el principio la más querida,
la más mimada, depositoria de un gran amor,
tan vivaracha, tan atrevida,
nada resiste su gran tesón.
Pasan los días, pasan los años,
aquella niña se hace mayor,
su simpatía, su dulce encanto,
sigue llenando mi corazón.
Quiero decirte con estos versos
que brotan solos de mi interior,
que sigues siendo aquella niña,
mi hermana chica, que con tu risa,
alegras siempre cualquier rincón.
cuando a la puerta ella llamó,
todos en torno a la primera,
viendo Ironside en televisión.
Tras breves dudas y discusiones
de si podía esperar o no,
nos invadieron mil emociones
y aquella serie nunca acabó.
La canastilla como equipaje,
y en el seiscientos de conductor,
nos fuimos raudos en un viaje
cuyo destino era el amor.
Pasó la noche, y el nuevo día
de un jueves trece, ella nació,
tan poca cosa, pero muy viva,
nada más verla nos cautivó.
Desde el principio la más querida,
la más mimada, depositoria de un gran amor,
tan vivaracha, tan atrevida,
nada resiste su gran tesón.
Pasan los días, pasan los años,
aquella niña se hace mayor,
su simpatía, su dulce encanto,
sigue llenando mi corazón.
Quiero decirte con estos versos
que brotan solos de mi interior,
que sigues siendo aquella niña,
mi hermana chica, que con tu risa,
alegras siempre cualquier rincón.
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