Desperté al contacto de tus besos,
te sentí como mar embravecida,
recorrí tu figura con mis dedos,
me empapé de tu boca con la mía.
Navegué en las olas de tu cuerpo
en mi nave que bogaba a la deriva,
olvidando mi rumbo por momentos,
confiado en tu luz, a quien seguía.
Una vez acabada la tormenta
y mi barca siguiendo su camino,
te acuné en mi pecho que calienta
y así nos quedamos muy dormidos.
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