Seré contigo ese agua,
la que anuncia que vivimos,
la que sedientos nos sacia,
la que sin ella morimos.
Seré la lluvia añorada
por los secanos eriales,
por la semilla plantada,
por los sedientos trigales.
Seré torrente bravío
que se desboca en su cauce,
que se aletarga en estío,
que en primavera renace.
Seré por siempre tu río,
que fertiliza la vega,
que te protege del frío,
que por sus aguas te lleva,
Seré al final mar en calma,
seré furiosa tormenta,
seré refugio en tu alma,
seré una isla desierta.
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