domingo, 30 de marzo de 2014

Aquella noche de luna llena.

Aquella noche de luna llena
sin darme cuenta me la encontré,
tan delicada, tan pizpireta,
nada más lindo yo imaginé.

Brillantes ojos como luceros,
mirada limpia como el coral,
con sus reflejos, con sus destellos,
se torna clara la oscuridad.

Cabello negro como azabache,
sedoso y suave como algodón,
melena al viento, tan elegante,
causa murmullos de admiración.

Carnosos labios de piel rosada,
sonrisa fresca como el azahar,
tan comedida, tan educada,
a todo el mundo quiere agradar.

De tez morena como moscada,
tan tersa y dulce cual miel en flor,
tan desprendida, tan abnegada,
tiene cautivo mi corazón.




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